Richard Solis y La culpa de su Transparencia
Richard Solis y La culpa de su Transparencia Centro de Extensión de
La culpa de
La reiteración que evidencia y pone en escena a través de la fotografía a su madre, se convierte junto al relato en un lamento, lamento que nos recuerda el hablante adolescente e infantil que a modo de diario de vida, desenrolla su existencia, sin saber – cuya ingenuidad elaborada- me hace sonrojar no de vergüenza sino de pudor, de lo que realmente oculta tras esta aparente transparencia.
La domestica , la domesticada, el cuerpo domesticado , como dirían los dueños del marketing la domestica C3, en cuya historia se enmarca la historia de los marginadas y transparentes mujeres, herederas de las pasiones del señor, señorito, del hombre de la casa, del oligarca de siempre, las que muchas ahuacharon en su cama, a cambio de la vana esperanza del reconocimiento patrilíneal, que jamás llego y que muchas hasta el último momento guardaron las esperanzas, convirtiéndose en fieles domesticas-domesticadas mascotas.
El cuerpo de la domestica y su hijo domesticado recorren el mismo sendero de invisibilidad, pero el hijo carga la carga, la carga del bastardo con sueños de princesa, ingenuo añorando la oportunidad social de una herencia sin clase social, sin el marco contextual que interrogue y derroque al padre, - entendiéndose por padre toda la estructura del patriarcado que ha sostenido la historia, sobretodo la historia latinoamericana.

GATO ROMANO dijo
Interesante a lo que apuntas en tu texto sobre Richard. Una pregunta que yo me hago muchas veces con este tipo de estéticas tan cruzadas por el plano biográfico del autor y especialmente de su entorno es hasta dónde se puede llegar, cuál es la frontera (si es que la hay) entre arte y vida para este tipo de discursos.
28 Septiembre 2008 | 10:06 PM