Museo de la Solidaridad Salvador Allende en la Galería de Arte de Sesi en Sao Paulo: Estéticas, sueños y utopías de los artistas del mundo por la libertad.

La selección de 130 obras, realizadas por el curador Emanoel Araujopertenecientes al Museo de
La aventura comienza a fines de febrero, con la llegada de Raúl Carvallo, restaurador, enviado por Emanoel Araujo para dirigir el desmontaje de una de las obras más importantes de nuestro acervo: Isfahan de Frank Stella, tela irregular y de gran tamaño, que se encontraba engrapada a su bastidor, cuya forma circular y semicircular, hacia de este desmontaje todo un desafío, tanto por su gran tamaño, como por la decisión de trasladarlo desmontado.
El proceso consistió en descolgarlo, y sostenerlo sobre un soporte para no dejarlo sobre el suelo, posteriormente se puso la tela en el piso y sobre un papel se procedió a dibujar el bastidor, para poder reproducirlo en Sao Paulo, puesto que el bastidor original, de pino oregon se encontraba encolado y unido por tornillos, que impedían desarmarlo.
Una vez dibujado se volvió la tela a su ubicación vertical y se comenzó a desgrapar con una desgrapadora, la tela se encontraba en buenas condiciones generales, propias de un lino grueso, no presentaba rasgaduras en sus dobleces a pesar de no tener orlo. Suelta la tela se puso sobre un papel siliconado y se enrollo sobre un gran tubo de aislapol y posteriormente se guardo sosteniendo solo sus extremos, en un cilindro de gran tamaño. Todo muy simple a primera vista, pero en realidad de alto riesgo para la obra, puesto que todo este movimiento implica para la capa pictórica craqueladuras que pueden llegar a convertirse en faltantes, sin embargo esto no ocurrió, debido al diámetro del tubo de aislapol, al papel siliconado que impidió que la tela se adhiriera y sobre todo a la técnica de la obra, acrílico sobre tela.El embalaje de Frank Stella fue tan impresionante, que el curador de la muestra en algún momento tuvo la idea de exhibir el cilindro doble, situación que no fue posible debido al espacio de la galería SESI.
El diseño museográfico y el guión de la exposición, se encontraba definido espacialmente por dos muros diagonales centrales, dos corredores perimetrales y dos vitrinas enfrentadas, mientras que el espacio de entrada se utilizo como paredes de lectura con dos obras en vitrinas que contextualizaban, el homenaje a Mario Pedroza, teórico brasilero que participo en la formación del museo. Mientras que en su cara frontal a la avenida Paulista , la galería exhibía una gigantografía de la actual fachada del museo en calle Republica y el afiche de la exhibición.
En los muros diagonales se montaron las obras de mayor formato, la obra de Matta 300 x 600, y el textil de Gracia Barrios, recuperado recientemente para al el museo, ambas obras fueron parte de las obras que se encontraban en
En cuanto a la iluminación no hay miedo, ni prejuicios de resaltar el valor cromático de la obra, encendiendo los colores a través de los equipos de iluminación, que causaban doble efecto sobre la obra, primero el recorte de la luz sobre esta, es decir la iluminación cae sobre la forma de la obra y segundo el uso de lentes de reflexión, que al igual que la óptica de una cámara fotográfica , abre o cierra el diafragma para traspasar la luz, lo que en efecto produce la fluorescencia de los colores. La discusión academicista que la obra debe exponerse tal como es, queda afuera en pos de la teatralidad del espacio y sus actores, en este caso las obras, cuyo dialogo es principalmente su cualidad estética, aún cuando sea imposible desligar de ella por la fuerza de sus motivos su compromiso político particular.
El montaje general de las obras es de 1,50 cms punto centro, con cartelas ubicadas a 1,30 cms, las condiciones ambientales de la galería correspondían a las condiciones ambientales de Chile, humedad entre un rango de 50% y 60 %, con una temperatura de 20 grados, en cuanto a los equipos de iluminación, la cantidad de lux que reciben las telas no superaba los 200 lux, los que eran además difuminados.
La propuesta museográfica de Emanoel Araujo, consistió en articular una colección de carácter político bajo la mirada escenográfica, que permite incorporar la lectura estética y no estilística, de una colección cuya puesta en valor ha sido históricamente denotar el gesto político, en pos de una mirada donde la obra se presenta así misma, libre de sus connotaciones.

Camila dijo
kasdhkajs
26 Noviembre 2007 | 11:30 PM