EL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES: ¿ LA CULTURA ENTRETENIDA?
Sabemos que la concepción de museo decimonónico quedo sepultado tras las nuevas concepciones de la post-museología, no obstante eso no significa que el acervo patrimonial sea convertido en una mercancía más dentro del espectáculo de la cultura nacional, premisa que supongo, - al menos- para los museos llamados nacionales, los que son subvencionados gracias a mis impuestos y el de todos los chilenos. Lo menciono, a modo de introducción a un tema que me parece imprescindible y es el que tiene que ver con la misión y visión de una institución que ha sido nombrada como una herramienta fundamental de la actual reforma educacional, la que tiene que velar, ya sea por el patrimonio material y simbólico que custodia, como por la alfabetización de públicos que se inician durante la etapa escolar.
Se supone entonces, que los museos deben ser una herramienta para el aprendizaje, tanto pre-escolar como escolar, debe intentar por lo menos generar futuros públicos, que nos permitan en el caso de las artes visuales, proyectarnos más allá del impresionismo. Se supone que esta misión es la que debe afrontar el Museo Nacional de Bellas Artes, por ser la institución fundamental y al parecer no es así. Tras escuchar de boca del mismo director Milán Ivelic, comentar después de la presentación de un proyecto para la actual sala didáctica, algo así como “ a nosotros no nos interesa que los niños aprendan sobre patrimonio, sino que vengan a jugar al museo”. Comprendí la gran crisis cultural que vive nuestro país, entendí el gran desinterés por el patrimonio nacional que se reproduce a gran velocidad dentro de nuestra población, entendí también, porque las artes visuales en Chile son comprendidas hasta Helsby……En realidad sus palabras fueron de temer, atendiendo a la urgente necesidad de educar para el arte,- que suponía yo, hasta hace algunos días debía ser la misión del Museo Nacional de Bellas Artes.
Hacer por hacer, jugar por jugar, lemas que me recuerdan lo mal que se entendió la repetida frase constructivista que guió la actual reforma educacional, “aprender ha aprender”, máxima que termino desmantelando los contenidos, borrando el necesario proceso de la memoria, con el cual se adquiere materia gris, para formar opinión. Todo tiene que ser, entonces “divertido”, desde la matemática hasta la cultura, porque sino, no vende, no se aprende, no se entiende…..con estas formulas solo sé que desmantelamos todo nuestro capital simbólico, porque a nadie le importa la memoria, ni como músculo para ejercitar, ni como espacio para recordar. Con estas políticas educacionales y culturales solo nos queda disfrazarnos de payaso y jugar a como enseñar ha olvidar.
