La Risa de Saturno
La Risa de Saturno es una exhibición que pone en escena el último periodo del artista Chileno Eugenio Téllez, quien con su puesta en escena, nos intenta acercar a los horrores de la guerra. Horrores que se quedan ocultos en la solidez de su obra definida en el plano, como estrategias militares, donde se pueden leer los diagramas de movimiento de la muerte vestida de militar. La que a pesar de poner en evidencia la violencia del trazado de la guerra, invita a la nostalgia del juego infantil del ataque, líneas y trazos que ocupaban las hojas de los cuadernos. Cruel ironía del juego infantil de la guerra que termina desgastando la imagen de la guerra por televisión.
La risa de saturno es entonces, la risa del juego del niño hombre que crea artefactos de destrucción contra los niños de otros bandos, es el tanque de juguete que en la materialidad de la madera, se posa inofensivo al centro de la sala, juegos perversos del niño hombre, que junto con su perro troyano metamorfosea la perversión del poder. Eugenio Téllez pone en evidencia, no la guerra, sino la constante de la guerra como perversión lúdica, que mejor ejemplo el bombardeo a Irak con la excusa, de tener armas de destrucción masiva. Las armas- artefactos de Téllez son entonces, las armas con las que se construye el niño hombre, en todas sus versiones, es la escoba escopeta con la que mi primo apuntaba a los pájaros en el patio, es el arma en cuyas partes se proyecta la personalidad de quien agrede.
Museográficamente, las armas- artefactos se encuentran en vitrinas individuales y una en una vitrina colectiva. El uso de la vitrina provoca en el espectador el juego entre la mirada deseante y el objeto tras el aparador, corrupción de quien observa y desea, no obstante la vitrina es también el espacio aurático, donde Téllez instala su Museo Imaginario, todos ellos restos antropomorfos, cuya apariencia se remontan a una arqueología pasada de una sociedad que se elimino asimismo y a través de sus restos nos habla.
La risa de Saturno es la risa de Téllez, frente a la guerra que en la materialidad noble de la madera plástica provoca en el espectador un quiebre con la violencia que la misma exhibición plantea, pues los horrores de la guerra se transforma en un juego, juego cuya reminiscencia irónicamente nos acerca a la infancia.
Museo de Bellas Artes desde el 29 de Septiembre al 19 de noviembre

URIEL(emopinion) dijo
Ha de ser una demostración muy buena de lo que pasa en el mundo por medio de las artes.
14 Noviembre 2006 | 12:42 AM